Análisis: Max Payne 3. El juego sobre la falta de control.

Posteado por Diego el 08.21.12 en Review

Nota: Pablo ya escribió una review sobre Max Payne 3 en este sitio, aquí. Entiendo que esta toca puntos distintos, por eso me parece relevante. No, no nos vamos a pelear en una arena a ver quien dijo las cosas más originales. Perdón. Lárguen el pop.

Termino Max Payne 3 con sentimientos totalmente encontrados. Quedo contento por reencontrarme con el policía de la voz áspera y la cara estreñida y por las sensaciones sutiles que busca transmitir el juego. Por otro lado, quedo frustrado por la longitud excesiva, la dificultad desmedida y los trucos baratos de los que se abusa. Pero más que nada, me quedo con una pregunta en la cabeza: ¿Por qué? ¿Por qué pasa lo que pasa y por qué Max hace lo que hace?

La pregunta va al núcleo y motivaciones del juego mismo.  Max anteriormente era un tipo forzado por las circunstancias a actuar. Debía matarlos a todos, o morir. En Max Payne 3,  Max tiene muchísimas opciones de abandonar lo que está haciendo y salir de ese infierno. Sin embargo, no lo hace. ¿Por qué?

Nunca está demasiado claro. Como se evidencia por el alcoholismo pesado de Max, parecería que cuando nadie lo está tratando de matar, Max es un hombre sin propósito, que busca como destinos finales la redención o muerte, que nunca llegan.

¿Pero de que necesita redimirse? Básicamente, no tiene motivo para quererlo. La única explicación posible es la culpa que siente por haber sobrevivido a su familia. Max siente que si se redime, mágicamente su culpa se ira. Max resulta entonces bastante humano y triste, fallando en todo lo que quiere hacer, excepto dispararle a otros. Ni siquiera es un vengador con propósito, como Denzel Washington en Man on Fire. Su misión de venganza no es ni controlada ni planeada. Simplemente es. Así, es como si Max Payne fuera una fuerza de la naturaleza, desatada, fuera del control de los hombres. Otra vez.

To show I’m totally in contrrrolll I’ll drrrrink shhhhome morreee shheeeeshhh…that’ll teach eemmmm rrrr…

Sostengo que Max Payne 3 retrata y transmite lo que es una vida fuera de control. Max Payne 3 es caos puro. Esto esta enfatizado en la selección de escenario: San Pablo. Un lugar exótico y desconocido para la mayoría de los estadounidenses, y también para Max. El juego lo representa de esa forma exactamente. Todos los diálogos de los lugareños están en portugués, como seria en la vida real. Los subtítulos no ayudan a un angloparlante, ya que no traducen. En pocas palabras, si no se entiende portugués, uno no entiende el 80% de lo que pasa. Eso es muy audaz, y pone al jugador exactamente con la perspectiva de Max, la perspectiva de un extranjero que no entiende donde está metido y que está pasando.

Es interesante como con esas elecciones, los desarrolladores ponen al juego en una posición opuesta a otros. Por ejemplo, Modern Warfare 2 usa también la favela como escenario de batalla, pero ahí lo que se transmite es opuesto. Control total del campo de batalla, ejercido por profesionales demasiado buenos en lo que hacen. Y Max es todo lo contrario. Max no entiende donde esta o que tiene que hacer. El, con su camisa floreada, demora 15 minutos en la favela antes de que lo afanen y lo tiren a un charco de barro. Max, con sus torpes intervenciones, solo logra dejar un reguero de muertos y más caos a su paso. Es la metáfora perfecta de la intervención de los estados unidos en otros lados del mundo. Falta de comprensión. Fuerza. Muerte. Caos.

Brasil. Con esta camisa floreada seguro pasaré totalmente desapercibido. Never mind the chumbos at my sides.

Es evidente que el personaje de Max Payne está escrito en un tono diferente, posiblemente por error. Max Payne no se muestra más como ese personaje frio y despegado de la situación. Max Payne está bastante involucrado y emocional con la situación a su alrededor. Eso conspira contra el estilo áspero y cínico que era la base del sentido del humor de las entregas previas. Creo que el juego sufre mucho por eso. Max ahora es un tipo que grita y se indigna. El horror frente a lo que Max ve en San Pablo, y no el arrinconamiento, es el motor del juego. En mi opinión, eso hace que todo no funcione tan bien.

El gameplay está casi intacto, incorporando cosas más modernas como mecánicas de cover based shooting. Una mecánica basada en cover es metódica y pausada, algo radicalmente opuesto a un juego feroz donde se debe entrar golpeando fuerte y rápido, que era el estilo de juego de las entregas previas. El juego tiene muchos problemas de ritmo por esto. Al tener que ajustarse a la mecánica de bullet time y a la de cover, los encuentros de combate pueden resultar armados para un hibrido entre los dos estilos. Esto hace que ningún estilo sea particularmente efectivo y se sufra demasiado tratando de avanzar. En este juego se muere demasiado y se mata mucho, resultando demasiado largo por momentos. Creo que se habría beneficiado de haber salido en formato episódico, para que no resultara tedioso. De cualquier modo, esta bueno volver a jugar a un juego que no requiere pasar horas atrás de un muro si o si. Es una dosis refrescante de old school gaming.

Si bien tiene problemas, creo que Max Payne 3 es recomendable, aunque sea para jugar un juego que busca transmitir algo diferente. Diez años después, una vez más, Max Payne nos hace darnos cuenta que los juegos pueden ir a por emociones y experiencias originales. Eso, como la suerte y el talento para dispararle a cosas de Max, no ha cambiado. Salud.

Leer Comentarios

  1. Posteado por Junior Pérez el 09.03.12 1:24 pm

    Yo creo que la historia debio ser contada igual que las entregas anteriores a los fanaticos de la saga eso los decepciono, los interludios tipo comic, el humor negro, el estilo noir, las frases poeticas, el sarcasmo de Max y por sobre todas las cosas que la historia no fuese escrita por Sam Lake, Rockstar debio contratar a Sam Lake, es mi opinion.

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